Al niño escritor le duele ver que en el calendario haya días vacíos, los días en los que no escribió. Pero siempre se escribe en la cabeza.
¿Le duele ver? La forma en que hablamos, la puta que lo parió. Fue en la esquina de Gobernador Marcelino Ugarte y Chacabuco, hace un rato, recién, un enfermo pelado se bajó del auto a los gritos, después de proferir varios insultos, pidiéndole:
– Parate de manos, cagón, a ver.
Pararse de manos, ja, eso sí me gustaría. Saber hacer la vertical. Caminar con las manos. Quería hacer tantas cosas y hubiera hecho tantas otras más, solo. La puta que te parió.
¿Te gusta pelear? Hay gente a la que le gusta. Que anda por ahí viviendo su vida de pelea en pelea. Probablemente ni se sientan tan vivos si no están peleando.
El tipo le echó un fino a dos autos y aceleró a 70km/h en medio de una calle de máxima 40km/h. Está bien, uno tampoco es el paladín de las reglas de tránsito.
Etimológicamente, pelear deriva del latín pilus, «pelo», formas romances relacionadas con tirarse o agarrarse del pelo. De ahí pasó a significar reñir, combatir, luchar.
Te podés pelear con alguien. Podés pelear contra algo. O pelear por algo. Además de pelear algo.
Pelear no significa necesariamente violencia. Su núcleo moderno es más bien oposición + resistencia + voluntad.
Me hubiera parado de manos pelado, si tuvieras pelo de dónde agarrar.
Para dejarte chocolateando el auto dejá, conservo la paz.
En esa misma esquina te auxilié un Diciembre de final de Libertadores trunca.
Hoy hace más o menos 7 meses que nos incomunicaste al hijo y a mí.
Imperdonable.