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Mamá no me deja

Van 156 días desde que mamá nos incomunicó. Mamá no nos deja. Mamá no nos deja comunicarnos.

Esgrimiendo quién sabe qué razones. ¿Quién sabe? Alguien las sabe, a sus razones. Las razones de mamá. Yo, no.

Mamá no me deja.

Se ve que no puede dejarme. Nunca supo como dejarme.

Es incapaz de soltar.

O te agarra y te tiene; o no te deja.


“¿Podés venir a jugar?”, “no, mi mamá no me deja”.

Quizás ignores el hecho de que la capacidad de un niño se ve atravesada inevitablemente por la habilitación materna (también paterna) y eso le da a la madre un mecanismo de control sobre sus hijos, por años. Mientras repaso recuerdos (los videos de una vida que no fue) aparecemos en uno, los 3 (Sabino dónde estaría);

vos, transicionando en otras tierras de bebé a toddler, todavía no hablabas, pero sí emitías sonido con tu voz ya apareciente, caminabas, corrías y señalabas cosas. Pedías permiso de esa manera, y en el video soy yo,

EL PADRE,

el que le pregunta a ella: “¿Puede?” y ella responde, si el nene puede, o si el nene no puede.

En 2014 papá tenía 29 años. No sentía todavía la muerte cerca ni pensaba demasiado en esas cosas. Tenía un buen trabajo y una misión bastante sencilla: mantener a flote a esa familia.

Mamá había dejado de trabajar. El estudio de abogados la estresaba. Lloraba, se enfermaba. Yo la acompañaba a sus intervenciones médicas porque la amaba profundamente.

Así, casi sin darme cuenta, el pibe que hasta hacía poco vivía en un cuarto en la casa de sus padres terminó convertido en padre sustituto y manutentor de una mujer y del hijo de otro hombre.


Hoy de esta parte del caso van 5 meses y 3 días sin siquiera poder hablarte, sin que nos escuchemos las voces, sin saber de vos y vos sin saber de mí.

Mamá no nos deja.


Del resto del caso, ya van 17 años. Hay algo muy grave en todo esto, en las falsas denuncias y en el sistema judicial argentino.

¿Qué pasó con la presunción de inocencia?

¿Cómo debe actuar un sistema judicial cuando necesita proteger inmediatamente a una posible víctima y, simultáneamente, todavía no ha determinado si la denuncia es verdadera?

Entiendo la necesidad de una medida cautelar: si existe un riesgo real, la Justicia no puede esperar a que ocurra algo irreversible para intervenir. Lo que no entiendo es otra cosa.

¿Cómo puede una medida necesariamente provisoria producir durante meses consecuencias que, para un padre y un hijo, son absolutamente reales?

¿Cómo contempla la Justicia la posibilidad de que una herramienta creada para proteger a una víctima pueda ser utilizada también para ejercer poder sobre otra persona?

La medida cautelar es inmediata. ¿Y la defensa?

¿Qué herramientas tiene un padre para defender su vínculo con su hijo cuando una medida ya fue dictada?

Te notifican la restricción. No conocés todavía qué hechos concretos se te atribuyen. Te dicen que necesitás un abogado.

Si no podés pagarlo, buscás asistencia jurídica gratuita. Si tus ingresos superan determinado límite, no calificás. Entonces necesitás un abogado particular.

¿Y si no tenés el dinero para afrontar ese proceso?

La medida sigue vigente. Los días pasan. Después las semanas. Después los meses.

El expediente puede estar esperando.

La infancia, no.


Hace once años yo preguntaba:

—¿Puede?

Y mamá decidía si el nene podía o no podía.

Hoy la pregunta es otra:

—¿Puede el padre hablar con su hijo?

Cinco meses después, sigo esperando la respuesta.

Mamá no nos deja.

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