LA MAZZALA

Arranca el año (Todos los años)

No me acuerdo de los primeros de Enero antes de vos, antes de conocerte. Nah, mentira. Mentirita de José

(¿que hace caca en la pared? ¿Qué clase de hijo de una gran puta sucio y mugroso sería José, además de mentiroso?)

No se valida la mentira. Algún día vas a entender que el vértigo a tu enanismo lo tengo yo. ¿Seguiré fumando el próximo primero de Enero?

¿Llegaré al próximo primero?

Hay que recategorizar todo, re editar todo; Re, Mi, Fa, Sol; sostenido; mantenido. Conté un par de anécdotas y te pusiste así qué es lo que sería de mí si contara todo (publicalo todo, pibe, dale). Le dije “mantenida” una vez (después de mantener a madre y descendencia sin que ella trabajese ni ingresase dinero en el hogar por años) y empezó a gritarme, a insultarme.

Ahí tenés tus leyes de mierda y tu comportamiento de nena errática, ¿conchuda se te ríe el orto? Se te abre de la risa. Hablá bien de tu sadismo.

Arranca el año, todos los años

¿Y qué vas a hacer de distinto en este? Año nuevo, vida nueva, dice el dicho. Qué serán esas especies de arcos (barcos; y cuántas cosas que riman con eso) que se sienten por dentro, me gusta este concepto:

GEO-METRÍA

El arco, geométricamente, es una porción de una circunferencia. No es el círculo entero: tiene un comienzo, un recorrido y un final. Enero -> febrero, diciembre se experimenta como un arco: empieza el año, avanza el año, se termina el año. Pero inmediatamente aparece enero otra vez.

Muchísimo antes de calendarios escritos, nuestros antepasados ya estaban metidos hasta el cuello en ciclos:

día → noche → día
luna nueva → llena → nueva
invierno → primavera → verano → otoño → invierno
siembra → crecimiento → cosecha → nueva siembra

El cielo era básicamente un reloj gigantesco sin manual de instrucciones. Y encima de ese reloj dependía no cagarse de hambre. 🌞

La observación astronómica aparece extraordinariamente temprano. Monumentos y estructuras prehistóricas muestran alineamientos con fenómenos solares mucho antes de la escritura; luego de ella ya encontramos sitemas calendáricos bastante sofisitcados. Mesopotamia y Egipto desarrollaron calendarios hace más de 5.000 años; los egipcios llegaron a usar un año civil de 365 días.

El fenómeno astronómico que llamamos AÑO es nuestra capa administrativa sobre un fenómeno físico.

La tierra completa aproximadamente una órbita alrededor del Sol…

El 31 de diciembre puede generar cierre, nostalgia, balance, fracaso, esperanza, ansiedad. El 1.º de enero puede sentirse como renovación aunque hayan pasado literalmente unas horas y el cosmos no haya registrado absolutamente ninguna novedad administrativa.

Estamos acostumbrados a interpretar experiencias como: inicio → desarrollo → culminación → cierre.

El calendario le impone esa estructura narrativa a la vida. Enero parece planteamiento. Junio parece mitad del camino. Octubre parece una fiesta; será la O de circularidad.

Diferentes definiciones astronómicas de “año”

Año sideral

Tiempo que tarda la Tierra en volver aproximadamente a la misma posición orbital respecto de las estrellas lejanas. Dura unos 365,256 días

Año tropical

Tiempo asociado al ciclo de las estaciones, medido respecto del ciclo de equinoccios, de aproximadamente 365,2422 días.

La diferencia es:

365,256 − 365,2422 = 0,0138 días ≈ 19 minutos y 52 segundos.


No duran exactamente lo mismo debido principalmente a la precisión del eje terrestre.

Entonces el año; una órbita de la Tierra puede empezar a contarse en cualquier momento; el año no necesita enero para existir.

Podrías empezar a contar ahora mismo, 26 de agosto, esperar a que la Tierra alcance nuevamente la misma fase de su ciclo estacional y habrías medido aproximadamente un año. El 1.º de enero es simplemente el punto que nosotros elegimos para cortar la circunferencia.

La Tierra nunca “termina un año”. Nosotros decidimos dónde cortar su órbita y llamamos a ese corte Año Nuevo.

GEOMETRÍA (γεωμετρία)

 = tierra
métron = medida

Medición de la tierra. El ser humano midiendo algo continuo para poder dominarlo conceptualmente.

La tradición antigua asociaba el desarrollo de la geometría egipcia con la agrimensura, particularmente con la necesidad de medir terrenos. Heródoto, en el siglo V a. C., contó que las inundaciones del Nilo obligaban a volver a determinar parcelas, aunque no deberíamos tomar la simpática historia de “el Nilo inventó la geometría” literalmente como origen único.

Sabemos, en cualquier caso, que egipcios y mesopotámicos manejaban conocimientos geométricos prácticos miles de años atrás: áreas, volúmenes, construcción, agrimensura, relaciones entre longitudes. Textos matemáticos egipcios como el Papiro Rhind, aproximadamente del siglo XVII a. C. pero basado en material anterior, muestran problemas geométricos concretos.

Y entonces los griegos hacen algo extraordinario.

En vez de preguntar: ¿cuánto mide esto?

Empiezan a preguntar: ¿por qué necesariamente tiene que ser así?

Tales, Pitágoras y las tradiciones asociadas a ellos forman parte de ese proceso, aunque muchas historias concretas sobre ambos están envueltas en leyenda. Y hacia 300 a. C., Euclides compone los Elementos.

Ahí la geometría adquiere una arquitectura intelectual formidable:

definiciones → postulados → demostraciones → teoremas.

Partís de unas pocas cosas aceptadas y construís racionalmente todo un mundo.

Un punto no tiene partes.
Una línea tiene longitud sin anchura.
Establecemos ciertas reglas.
Ahora demostremos qué se sigue de ellas.

Durante más de dos mil años, la geometría euclidiana fue prácticamente la geometría. Durante siglos molestó especialmente el famoso quinto postulado, relacionado con las paralelas. Matemáticos intentaron demostrar que podía derivarse de los otros postulados.

No pudieron.

En el siglo XIX, Nikolái Lobachevski y János Bolyai, con antecedentes fundamentales en el trabajo de Gauss, desarrollaron geometrías donde el postulado de las paralelas de Euclides no se cumple.

Aparecen las geometrías no euclidianas.

Y entonces ocurre algo filosóficamente brutal:

La humanidad descubre que la geometría que parecía describir la estructura necesaria del espacio era en realidad una geometría posible.

Después llega Bernhard Riemann en 1854 y generaliza muchísimo más el asunto: espacios curvos, geometrías de dimensiones superiores, métricas diferentes.

Décadas después, Einstein utiliza geometría riemanniana en la relatividad general: gravedad y geometría del espacio-tiempo quedan íntimamente relacionadas.

Newton había descrito la gravedad aproximadamente así: dos masas se atraen mediante una fuerza. La Tierra atrae a la Luna, el Sol atrae a la Tierra, etc. Su teoría funciona extraordinariamente bien para muchísimas situaciones.

Einstein, con la relatividad general (1915), cambia la interpretación:

la masa y la energía modifican la geometría del espacio-tiempo, y los objetos se mueven siguiendo esa geometría.

La frase que suele condensar la relatividad general, atribuida al físico John Wheeler, es conceptualmente:

la materia le dice al espacio-tiempo cómo curvarse; el espacio-tiempo le dice a la materia cómo moverse.

Un campesino mide una parcela.
Un egipcio calcula superficies.
Un griego abstrae la circunferencia.
Un astrónomo observa el movimiento aparente del Sol.
Una civilización divide ese movimiento en días y años.
Alguien dibuja un calendario circular.

Y varios milenios después vos sentís que “el año ya está terminando”.

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