No pero el Salam-e que era

E-shalam. Esto fue 2019.

Ya no sabía quién era. Habíamos viajado con Paula hasta Punta del Este. Yo ya había viajado antes.

Nos hospedamos en la casa de Brandoni.

Una poronga, una pocilga, esas vacaciones. Había sido pobre y Punta del Este me parecía una cosa de chetos. Hoy grité como loco otra vez.

PASEABA POR BUENOS AIRES (#2)

Me duele quedarme en silencio. Que de 100 palabras tuyas no me dejes decir ni dos.

El padre silenciado y el silencio que eso implica y es forzado en el hijo, en los hijos.

¿Qué hijo no pensará que su madre es una reina que merece ser admirada, cuidada?

Es lindo ese sentimiento. Pero luego hay madres que lo aprovechan. No sos mi diosa, madre.

Mirrors and motherhood are abominable as they multiply men number.

La foto pupera la sacó novia de ese momento. Ponerse apodos del amor; privados, para luego revelarlos, en el momento menos indicados.

Hacer como que tus sentimientos no importan.

Traer cosas del pasado que habían quedado olvidadas. Adosarte características pasivo-agresivas, gordi, te quiero.

Ser quien miente; y hacer jugar a mentira verdad a los demás.

¿O no que me amás?

Si no me amás, te pego.


Peleaban peleo pelearse con todo el mundo.

Escabilidad, desescalar conflictos. Serán cosas del pasado.

Y las palabras del pasado, olvidadas.

Dejadas ahí.

El audio tuyo que escucho uno y otra vez, lo disfruto, antes de contestarte. Extrañarse hasta de su amor medio visto. Querer escucharte, habrás cambiado, ver qué hay de nuevo.

Yo bien, hijo. Me siento abandonado, la verdad. Creo que me caigo un día lejos del dial, me rompo la cadera y a los gritos ya no me escuchan los vecinos, la dejaran abandonada a la vieja o no habrán escuchado los quejidos

question que a los días se empieza a oler algo nauseabundo, pero ya hay tanto olor a podrido prohibido que nadie sabe de donde viene

…ese olor…

olor,

a qué?

Olor a la reconcha de tu madre; saladito, le pasa la lengua, se pasa los dedos por los labios; ya los 13. Me pide que me la coja:

– No, pero está el hijo.

– No importa, calladitos.

Después les pedías masturbaciones en los bondis. Una tocadita por debajo de la minifalda, me hago la dormida, dale. Sexopatía for the loose.

Quería exagerarte las cosas, vos sabés.

Ya sos mucho más inteligente que vos. Y que yo.

Este mamut en la clínica te escribía (la de “no hay un día que no piense en vos” ya la había hecho).

No encuentro el papel. Los papeles. La reputa madre. Varado en la oficina desde que conocí a tu madre, mientras disfruta y piensa que el dinero… viene de donde? ¿Se caga el dinero, garcardi? Bacardi no paga gratis.

Como si no fueran horas y horas de estudio, de esfuerzo, de profesión, tiradas a la basura.

En vez de cooperar hacerse la guerra, los inventos, pensar que el mundo es tu telenovela. ¿Quién carajo te pensás que sos?

El tiempo te dejará en evidencia.

Abandonalo, hijo.

Anbandonalo, a tu padre,

abandonalo.


Salame la sonrisa. Tu mamá me obligaba a sonreír en las fotos. Me obligaba a estar contento. No podía no sonreír. No podía decirle que no.

Y todos sus maltratos, fueron excusados: “te lo hice porque soy tana”.

No, mami.

Lo hiciste porque quizás vos también tengás un problema de salud mental.

Corte. Se pone a llorar. ALERTA!! Victimización en puerta.


,
×