Nadie empieza una historia de abuso creyendo que va a ser protagonista de una. MAZZA.COM.AR Todo comienza con una frase tierna, un proyecto compartido, una promesa de equipo. Y ahí, sin ruido, empieza la trampa: alguien que se presenta como víctima para esconder que, en realidad, es incapaz de vincularse sin dominar.
Durante los primeros años todo parece amor, complicidad, crecimiento. Hablábamos de “emprender”, ella hablaba de “ser los mejores”, y yo escuchaba futuro. Lo que no entendí es que, en su lenguaje, “emprender” significaba “que alguien sostenga mi deseo”. En su mente, la vida era una empresa personal en la que todos los demás éramos empleados afectivos. La Constante Evaluación Narcisista
El narcisista se disfraza de aliado, pero en realidad sólo busca audiencia. Al principio todo es halago, admiración, planes. Después, de a poco, llegan las correcciones, los reclamos, las comparaciones. No te das cuenta, pero empezás a vivir evaluado. Y cualquier intento de diálogo se transforma…