LA MAZZALA

PELOTUDA

Una vez le dije PELOTUDA y se enojó para siempre. Con esa palabra. Quedó prohibida esa palabra. Es que era un insulto. Pero antes la habíamos usado mil veces, sin herirnos

POR QUÉ DUELEN LAS PALABRAS

te amo, pelotudito, me decía y la vez que se lo dije… en realidad, ella me dijo que yo le dije “pelotuda”, una vez.

Etimología y origen

Viene de pelota + -udo, con posible alusión a los testículos (“pelotas”) y, según versiones históricas, a los soldados de infantería colonial que usaban boleadoras o piedras atadas para derribar jinetes: los pelotudos. En su tránsito al habla popular, el término perdió toda épica y se instaló en el lunfardo rioplatense como sinónimo de torpeza.

PELOTUDO/A: Significado actual

En la definición de la RAE:

persona con pocas luces o que obra como si las tuviera.

(como si tuvieras las pocas luces). En la práctica, “pelotuda” funciona como insulto blando o exabrupto afectivo, dependiendo del tono. En Argentina y Uruguay, puede equivaler a “tonta”, “despistada”, “molesta” o “ingenua”. Entre amigos, incluso puede sonar cariñoso: “Ay, pelotuda, te olvidaste las llaves otra vez.” 

En otros contextos, es agresivo. Todo depende de la entonación.

Uso y connotaciones

La palabra lleva una carga de género interesante: pelotudo se naturalizó mucho antes; pelotuda tardó en volverse corriente. La forma femenina, sin embargo, tiene hoy tanta presencia como la masculina y hasta mayor potencia fonética.

El insulto funciona como una partícula rítmica, casi musical: tres sílabas que suenan duras, con acento en la penúltima (to), y cierran con la vocal abierta a. En la oralidad porteña, suena redonda, exagerada, y por eso se volvió ideal para el dramatismo cotidiano argentino.

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